domingo, 9 de diciembre de 2012

LA COMPRA DE LA PARCELA

Con la compra de la parcela llegaron los primeros problemas. Tras verla y aceptar el precio quedamos con los vendedores en nuestro domicilio para firmar el contrato de compraventa y la entrega de las arras.
Nosotros mismos nos encargamos de redactar el contrato, uno sencillo, pero completo con el fin de evitarnos problemas.
Cual fue nuestra sorpresa, que el propietario, casi sin leerlo manifestó que quería un contrato sin mucha letra,  se levantó y se marchó.
Posteriormente subió el precio de la parcela 6000 euros. Nosotros aceptamos, puesto que si bien era muy cara, la verdad que por aquellas fechas, no estando las cosas como lo están ahora, estaba en un precio medio normal.
El problema del tema de la parcela estribaba que la misma era la herencia de un padre a sus hijos. Se había particionado la parcela inicial en tres partes.
Nosotros no teníamos ni idea de como se hacían las cosas en Murcia, pensábamos que era igual que en cualquier otro sitio, pero no, para nada. El dicho famoso de "MATA AL REY Y VENTE A MURCIA" empezaba a tener un sentido para nosotros.
El propietario de nuestra parcela le había cedido un trozo -bastante importante- a su hermana, propietaria esta de la parcela lindante. Eso no llamaría la atención si se comenta que se hizo porque si, no se dio de alta la baja ni el nuevo alta en el catastro, por lo que los documentos que obraban tanto en ese negociado como en el Ayuntamiento, era la medida real de la parcela, la que tenia tras la cesión al actual propietario, por lo que al no comunicarse la modificación, el IBI que seguía llegando era el mismo de cuando estaba la parcela completa. Era poco dinero, casi nada, pero, no era lo que realmente se debía de pagar. La cesión se la hizo este a su hermana para que pudiera edificar, ya que necesitaba unos metros concretos de parcela que no tenia, la parcela tenia más profundidad pero no los metros de fachada necesarias.
Nosotros de eso tuvimos conocimiento posteriormente, puesto que el trozo de terreno que nosotros vimos estaba completamente vallado, nos hubiéramos dado cuenta de ello, con posterioridad.
Una vez adquirida, al notario se le adjunto por parte del propietario una nueva medición. En ella hacia constar que todo el vallado estaba realizado sobre su parcela, no siendo los muros medianeros. Por esta razón tendríamos posteriormente otros problemas.
Comenzamos a saber cual era la actitud de algunos murcianos con respecto a un pedazo chiquito de tierra. Joder, dicen de los catalanes.
Bueno, de una u otra manera ya teníamos la parcela. Todo lo acontecido hasta ese momento, siendo incomodo  no iba a ser nada comparado con la que se nos venia encima.
Quizás la subida del precio de la parcela fue un aviso al que teníamos que haber hecho caso, que se quedara el tío con su parcela y se la cediera toda a su hermana.
No es que nos alegremos del mal de nadie, pero a los pocos meses nos enteramos de que el individuo que nos vendió la parcela estaba ingresado en un hospital muriendo poco después  Es una pena que no pudiera disfrutar del dinero que le entregamos por la venta de la parcela, sobre todo de esos 6000 euros que pidió posteriormente. Descanse en Paz.



viernes, 7 de diciembre de 2012

TODA HISTORIA TIENE UN INICIO

Toda historia, aunque sea interminable, tiene siempre un principio. En mi historia, tras su inicio se auguraba con final feliz, si bien, tras todas las vicisitudes pasadas, han convertido lo que a priori debía de ser una historia coman final predecible y feliz en un caos absoluto, en la peor de las pesadillas. La ilusión de poderte construir tu propia casa, tu propio hogar, se ve truncada por parte de quienes tienen la obligación y el deber de que todo salga bien.
En este país se legisla absolutamente para todo. Nada se escapa al largo brazo de la Ley, pero nos hemos puesto a pensar en alguna ocasión, para que vale tanta norma.
El inicio de mi historia se remonta al año 2005 y el traslado junto a mi familia desde Barcelona a Murcia. El traslado lo efectuamos por razones de trabajo y buscando un sitio donde ganáramos calidad de vida, para nosotros y nuestros hijos. Mi hija, la mayor, llegó a Murcia con 11 años, el pequeño con solo 8. Llegamos con ganas, energías renovadas, renovadas ilusiones.
Pusimos en venta la vivienda que teníamos en la localidad de Viladecans y no tardamos en venderla. Con ese dinero teníamos intención de adquirir otra en Murcia, más grande, con piscina, un chalet independiente para que mis hijos ganaran esa calidad de vida que estábamos buscando.
Antes de vender nuestra vivienda, nos pusimos a buscar casas en Murcia si bien no encontrábamos nada que ciertamente nos gustara, por lo que decidimos adquirir una parcela con el fin de poder edificar en ella la vivienda de nuestros sueños. Aquí comenzó nuestra odisea. Ese fue nuestro primer error, el más grande jamás cometido en nuestra vida y a partir de ahí todo fue una cadena de despropósitos.
Eso es lo que intentaré ir contando de manera pormenorizada en este medio.
Os preguntareis el porque de contar mi historia. La respuesta es sencilla; estamos en el año 2012 y todavía la pesadilla no ha terminado. Nos persigue como la lepra.
Creo que quizás contando lo que nos ocurrió a quien lo quiera escuchar, podremos evitar que tipos desalmados, inútiles, fracasados, se aprovechen de la buena fe de la gente y que con sus malas artes, tanto personales como profesionales, conviertan el sueño de cualquier otra persona, en la pesadilla que convirtieron el mio, el nuestro.
Intentaré ser objetivo; contaré la historia de manera cronológica dando cuenta de detalles llamativos, nombraré a las empresas y profesionales que hicieron que mis primeros años en esta ciudad, resultaran absolutamente deprimentes. Enseñaré las fotografías de los trabajos que realizaron en la que debía de haber sido el  hogar de mi familia y el mio propio, colgaré documentos acreditativos de todo lo que se cuenta en este espacio.
Esto lo cuento entre otras cosas, porque me siento culpable de haber embarcado a los míos en esta historia que tanto sufrimiento nos ha dado; a todos y cada uno de los miembros de la familia, me siento culpable de haber conocido a una "piara" de profesionales que han convertido los últimos años de mi vida en un sin vivir completo, en un no dormir.
Esto lo quiero escribir porque estas personas no tienen derecho a seguir engañando de esta manera tan descarada a nadie más y porque, aunque somos un país que legisla absolutamente todo, siempre termina indefenso el mismo, siempre termina perdido el mismo, siempre es el mismo el que pierde su tiempo, su dinero y sus fuerzas.