viernes, 7 de diciembre de 2012

TODA HISTORIA TIENE UN INICIO

Toda historia, aunque sea interminable, tiene siempre un principio. En mi historia, tras su inicio se auguraba con final feliz, si bien, tras todas las vicisitudes pasadas, han convertido lo que a priori debía de ser una historia coman final predecible y feliz en un caos absoluto, en la peor de las pesadillas. La ilusión de poderte construir tu propia casa, tu propio hogar, se ve truncada por parte de quienes tienen la obligación y el deber de que todo salga bien.
En este país se legisla absolutamente para todo. Nada se escapa al largo brazo de la Ley, pero nos hemos puesto a pensar en alguna ocasión, para que vale tanta norma.
El inicio de mi historia se remonta al año 2005 y el traslado junto a mi familia desde Barcelona a Murcia. El traslado lo efectuamos por razones de trabajo y buscando un sitio donde ganáramos calidad de vida, para nosotros y nuestros hijos. Mi hija, la mayor, llegó a Murcia con 11 años, el pequeño con solo 8. Llegamos con ganas, energías renovadas, renovadas ilusiones.
Pusimos en venta la vivienda que teníamos en la localidad de Viladecans y no tardamos en venderla. Con ese dinero teníamos intención de adquirir otra en Murcia, más grande, con piscina, un chalet independiente para que mis hijos ganaran esa calidad de vida que estábamos buscando.
Antes de vender nuestra vivienda, nos pusimos a buscar casas en Murcia si bien no encontrábamos nada que ciertamente nos gustara, por lo que decidimos adquirir una parcela con el fin de poder edificar en ella la vivienda de nuestros sueños. Aquí comenzó nuestra odisea. Ese fue nuestro primer error, el más grande jamás cometido en nuestra vida y a partir de ahí todo fue una cadena de despropósitos.
Eso es lo que intentaré ir contando de manera pormenorizada en este medio.
Os preguntareis el porque de contar mi historia. La respuesta es sencilla; estamos en el año 2012 y todavía la pesadilla no ha terminado. Nos persigue como la lepra.
Creo que quizás contando lo que nos ocurrió a quien lo quiera escuchar, podremos evitar que tipos desalmados, inútiles, fracasados, se aprovechen de la buena fe de la gente y que con sus malas artes, tanto personales como profesionales, conviertan el sueño de cualquier otra persona, en la pesadilla que convirtieron el mio, el nuestro.
Intentaré ser objetivo; contaré la historia de manera cronológica dando cuenta de detalles llamativos, nombraré a las empresas y profesionales que hicieron que mis primeros años en esta ciudad, resultaran absolutamente deprimentes. Enseñaré las fotografías de los trabajos que realizaron en la que debía de haber sido el  hogar de mi familia y el mio propio, colgaré documentos acreditativos de todo lo que se cuenta en este espacio.
Esto lo cuento entre otras cosas, porque me siento culpable de haber embarcado a los míos en esta historia que tanto sufrimiento nos ha dado; a todos y cada uno de los miembros de la familia, me siento culpable de haber conocido a una "piara" de profesionales que han convertido los últimos años de mi vida en un sin vivir completo, en un no dormir.
Esto lo quiero escribir porque estas personas no tienen derecho a seguir engañando de esta manera tan descarada a nadie más y porque, aunque somos un país que legisla absolutamente todo, siempre termina indefenso el mismo, siempre termina perdido el mismo, siempre es el mismo el que pierde su tiempo, su dinero y sus fuerzas.

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